¿Aprehender y Aprender?
Nadie está ni debería estar condenado a perdonar, el valor del perdón es algo personal e intrínseco a todos los que ejercemos la razón para nuestras vidas, adoptar el perdón al ser una optativa vital no es un mandato, no así me parece el ofrecer perdón, la oferta del perdón debiese ser más exigible, que la forzosa aceptación del mismo, por esto las líneas que estoy por redactar no tienen una esperanza de disculpa, sólo son un testimonio que considero necesario y el cual he conocido desde hace tiempo, es este momento de mi vida en el que me encuentro con la capacidad y el valor de hacerlo por mi propia letra. Perdón.
He expuesto en letras previas el constante cambio que tiene la
sociedad respecto a sus relaciones humanas, he expuesto mi postura respecto a
la denominada cultura de la cancelación, he pedido que se analice el contexto
donde sucedieron las personas o las situaciones a cancelar para ejercer nuestro
derecho de señalarlo como un error, y consideré que antes de realizar ataque
alguno contra determinada situación social hagamos un viaje en retrospectiva a
nuestro corazón, nuestro cuerpo y nuestras memorias, no solo la sociedad está
en cambio, está en cambio en virtud que está formada por personas cambiantes, y
esa es la primer premisa que quisiera dejar expuesta, mi eterna postura a favor
de creer en los cambios de las personas; esperaría yo, todos en favor de un
crecimiento personal para ser parte de una sociedad más plural y diversa. Así
que antes de cancelar a alguien, aunque sea en mi consciente debo ver si yo
pudiese ser cancelado por lo mismo y no aprovecharme del desconocimiento de mi
historia para ser partícipe de un ataque, vuelvo a lo mismo aunque sea dentro
de mí, sin llevarlo a mis redes o a mis conversaciones.
Yo he sido consciente de un error que no tengo la capacidad de
enmendar, no tengo el conocimiento ni existen los métodos para ir al pasado y
cambiar mis acciones, como todo aquel que ha cometido un delito debo aprender a
vivir con él, conozco mi error desde hace poco más de cuatro años, y a partir
de esos momentos he buscado día con día deconstruir la persona que he sido y
formar la persona que soy ahora, a sabiendas que todos los días se puede
aprender algo nuevo y cambiar algo viejo, adaptarlo a mi persona y no solo castigar
a mi pasado, mi pasado que ha sido ya castigado por mí, también tenía una esencia
que aún quiero conservar, la deconstrucción mía no enterró un pasado en el
pasado, aprendió y aprende todos los días a vivir con él, aprendió de su error
y de su consecuencia, lo perdoné, ese fue mi primer paso. Vivir culpándome eternamente
por lo que hice condenaría mi vida a un eterno descontento, dejé de
justificarme y acepté con sus letras lo que hice o no hice, lo cambié y seguí,
aprendiendo día a día, informándome de las maneras que tuve al alcance, cambié
y he logrado ser feliz sin culparme, pero esta solo es mi historia.
Si aún no queda claro (porque puede ser), estoy hablando de la
heteronorma que gobierna nuestras vidas, aprendiendo de todo lo que gira alrededor
de ella y las variantes luchas en contra de esta, fue así que me di cuenta de como
yo, alguien que se sabía en una vida y educación privilegiada, había sido parte
en repetidas ocasiones del ejercicio de lo que si bien la sociedad decía era
correcto y nunca lo fue, y no fui capaz de darme cuenta por mi, fue hasta que un
panfleto feminista confrontó mis creencias, me hizo rememorar y así condenarme
a abrir los ojos de mis errores, incorregibles. Lo único que tenía eran 22 años
y el resto de mi vida para cambiar lo que alguna vez hice.
No quiero entrar en detalles vergonzosos que solamente
expondrían a quien fue mi novia y a mí, y aunque a mí no me interese no considero
necesario conocer las situaciones que llegaron a suceder, con decir desde este
lado, fueron graves, muy graves, me parece suficiente, el resto es chisme. He
analizado mis memorias y he categorizado mis acciones y las situaciones que
llegaron a suceder, he aprendido de ellas y me han ayudado a crecer en el resto
de mis relaciones personales, no solo con parejas sentimentales sino en todas
mis relaciones personales, este proceso de sanación a través de cambiar los
errores que yo solo me di cuenta tenía, ha funcionado, gracias al discurso
dominante alrededor de estos temas, así afronte mi crecimiento y me dejé llevar
por mi vocación a los movimientos sociales y este más que ningún otro le ha
cambiado el rumbo a la vida humana, para un bien.
Este proceso al que reconozco me sometí no termina ahora ni
nunca, este confrontamiento mío se hace día a día, hasta que estos se acaben,
los cambios que he encontrado favorables en mí los quiero ver en los míos y
acercarme a personas que lo único que hagan sea impulsarme en esta vorágine de
amor y formar parte todxs de ella, condenar a sabiendas de que se puede
corregir el error de un amigo y verlo crecer, alejarme de las personas que
simplemente no les interesa confrontarse con tal de defender su idea arcaica,
el problema no es pensar dentro de la heteronorma, el problema es no criticarla,
y como estudiante de Derecho fallararia mi vocación si no estoy estudiando la
ley para criticarla, hay leyes que se deben abrogar, y la heteronorma habrá que
abrogarla a la mala, tirándola y destruyéndola, el cambio desde mi voz, está en
hacerlo en corto, con los que me rodean y principalmente conmigo, el resto, le
toca a las morras.
El cambio no ha sido un milagro, y no me hace mejor persona,
este yo que vive ahora es más firme y mas coherente entre sus dichos y sus
acciones, este yo que vive ahora es más feliz y está más capacitado para vivir
una relación donde las voces tengan el mismo valor, las negativas sean tomadas
de buena manera, y los controles psicológicos sean un recuerdo terrible del
pasado; hoy seguramente no me he dado cuenta de algo que aún tengo arraigado, pero
ahora sé, seré capaz de afrontarlo, por doloroso que sea, porque sé, esa idea,
me llevará a mejor puerto y a personas más afines a mí.
Soberbio amigo.
ResponderBorrarSiempre aprendiendo de ti y sintiéndome cada vez más orgullosa
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