Extinguir o Prohibir
Mi relación con la tauromaquia, siempre ha sido y será de amor, de un profundo y recíproco amor, desde el día número uno, me enamoró cada parte de ella, sus olores, arte, historia, paisajes; cada momento rodeado de tauromaquia apapacha mi corazón, lo calienta como hacen las cobijas a los nenes. Podría paso a paso describir cómo fue este primer contacto y como no fue una herencia familiar aunque el patriarca de la misma fuese aficionado, podría describir cómo fue que coincidí un día en la Plaza México y me enamoré, conocí emociones que no conocía y que a la fecha solamente un buen tercio me hace sacar, emociones que disfruto en su totalidad, y de las que me duele en demasía confesar estar dispuesto a dejar de sentir. En el momento más oportuno de mi adolescencia nos encontramos la tauromaquia y yo, y paso a paso, de la mano de la persona que me encaminó en este mundo artístico, descubrimos a la par el mismo, nos enamoramos de cada parte y cada experiencia que tenía el toro por ofre...