La Retroactividad del Consumo

 

La humanidad ha desarrollado a lo largo de su historia diversas formas de comunicación, las más esenciales como el lenguaje y los movimientos naturales para darnos a entender, la evolución del ser humano ha ido dejando diversas formas de llamarle a las cosas y formas varias de expresarnos, y hoy somos resultado de todo el camino de nuestra raza, añadiendo la mezcolanza de humanos y la globalización actual, por lo que toca al mundo de occidente somos uno mismo, con similares más cercanos a nuestra nacionalidad o región sí, pero realidad es que hoy comparar un ciudadano europeo con uno latino no es tan descabellado, hasta cierto punto llegamos a consumir lo mismo, música, cine, televisión, literatura; es innegable que existe una hegemonía del cine “hollywoodense”, o de la música en inglés, eso no significa que no exista una identidad regional, claro que hay música local en los diversos países europeos y latinos, claro que hay buen cine en Francia o en México, y que España ha dado grandes literatos, pero no podemos ignorar la avalancha anglosajona que nos rodea en aquello que consumimos, y no busco dar una connotación negativa a esto último, es parte de la globalización y la imposición del más fuerte, en este caso el pueblo norteamericano, no sólo ha encontrado su identidad sino que la ha hecho parte del mundo de occidente, todos conocemos al menos un aspecto de su identidad porque también es un aspecto nuestra identidad, hemos reflejado la sociedad latina o europea también en su televisión, comedia, música, etcétera, nuestra realidad también es un tanto americana y hemos descubierto a raíz de eso que no somos tan distintos, no iguales, solo todos venimos de un mismo origen. Como países en vías de desarrollo buscamos alcanzar determinados ideales estadounidenses lo cual como sociedad es entendible, la población cada vez se siente menos identificada con determinadas raíces que ya no compartimos; en mi caso es como si intentara forzarme a compartir una relación con el pasado a alguna de las culturas prehispánicas que habitaron las tierras que ahora habito yo, es más sencillo, que intrínsecamente me sienta unido a aquello que he consumido a lo largo de mi vida que a aquello que me dijeron algún día fui, no quiero que se me malinterprete, México es un país multicultural que muchos de sus habitantes sí tienen cercanas estas raíces precolombinas y eso no los hace menos mexicanos, existen diversos tipos de México que convergen en un mismo espacio y todos pertenecemos a una misma identidad, la de Mexicanos, y supongo pasa algo similar en el resto de las naciones, no todos somos iguales y si partimos de eso ahí todos tenemos algo en común, sin embargo eso no es lo que quiero decir, quiero decir que la mundialización nos ha dado un consumo más amplio de lo que existía anteriormente sólo en nuestras regiones, y podemos hablar con un ciudadano inglés de la música británica y tal vez ellos conozcan alguna herencia latina como el tango o el cine mexicano, sin embargo como lo indiqué, hay una hegemonía en el consumo de lo proveniente de los Estados Unidos, así que desde que comenzamos a replicar determinados parecidos norteamericanos en nuestros comportamientos del diario comenzamos a reflejar una misma sociedad, la sociedad de occidente.

El entretenimiento es un reflejo claro de nuestro entorno, y por eso nos da gracia o nos produce satisfacción, la comedia es un reflejo duro de lo que pasa en nuestro día a día y lo mismo sucede con la literatura, el cine o la televisión.

Como un mismo pueblo con las diferencias señaladas también compartimos diversas luchas, hoy las luchas son muy evidentes y si las analizamos una a una coinciden en todo el mundo de occidente, luchas en pro de los animales, del medio ambiente, los derechos “lgbt”, son luchas que se replican en diversos países con diversas raíces, la lucha de las mujeres buscando la destrucción del sistema patriarcal es una realidad en todas las culturas a lo largo de la historia de la humanidad, es la que en los últimos años ha tomado mayor fuerza y mayor visibilidad por la verdad de su petición y la intensidad de su voz, la lucha por los derechos de las mujeres es una conducta visibilizada en todo el mundo, y aunque algunos no perciban lo que han conseguido, en el discurso social es evidente, los señalamientos que se hacen a quien aún tiene el valor de replicar el discurso misógino, son duros, y con causa, quien aún tenga el poco sentido común de hacer menos a su simil femenino por el sólo hecho de ser mujer será señalado y colgado en las hogueras de las redes, esto en mi región le conocemos como la cultura de la cancelación, tiene un origen noble a mi parecer, pero hasta dónde es válido hacer un señalamiento respecto de la conducta de una persona o del discurso de algún tipo de entretenimiento, es exactamente ese el propósito de estas líneas, exponer los agudos ojos de los canceladores a revisión de su misión original.

En principio considero que los particulares que han pasado bajo el tornado de la cancelación son en su mayoría las personas incorrectas, y que somos muy susceptibles de convencimiento bajo un argumento verosímil y que no buscamos su comprobación, solamente agredimos a quien la turba ha señalado como el enemigo del discurso hegemónico, sea cual sea, el planteamiento de una premisa que puede estar basada en una falacia aristotélica puede acabar hoy en día con la carrera o proyectos de una persona. Resaltaré que concuerdo en su gran mayoría con el discurso social que se ha plantea como verdadero en la realidad en la que vivo hoy, pero eso no me excusa de en el pasado haber replicado el discurso contra el que hoy lucho, no me excusa de haberme burlado de protectores del medio ambiente, o de replicar eternamente los comentarios machistas que en son de la comedia hice o cosas mucho más terribles que ese mismo ideal me hizo hacer, y conscientemente en su momento lo defendí como un derecho intrínseco a mi persona, pasado que me avergüenza y que no lo puedo omitir, soy hoy resultado de todo ello, de un proceso de deconstrucción que aún no termina ni terminará, estoy en constante cambio a través de todo lo que voy aprendiendo y por ende corrigiendo en mis actitudes y mis opiniones, todos los que tienen capacidad para leer estas líneas al momento en que las escribo nacimos y crecimos con ese discurso social, y si yo cometí atrocidades en el pasado sé que todos las cometimos de vuelta, y que si buscamos en nuestra memoria, todos tenemos un pasado xenófobo, racista, homófobo, machista y demás, una serie de conjuntos que entre todas esas cosas incorrectas de las que fuimos replicadores, pasado del que no nos podremos desprender pero si aun vivimos tenemos tiempo de saber que por aprender no se cobra y que la deconstrucción existe y que ese acelerado paso que lleva el mundo en diversos temas tiene una razón de ser y si somos más empáticos entenderemos la genealogía de los problemas que señalan y de los que fuimos replicadores, empatía que curiosamente hace falta a todos canceladores y cancelados. Descontextualiza y vencerás cancelador, recuerda que antes de ser quien eres fuiste otra persona, una persona que estoy seguro hizo algo u opinó sobre alguien de una manera que hoy no soportarías que otro lo hiciera, sin embargo somos muy susceptibles a señalar sin hacer un juicio propio con antelación, señalamos y con agresión pensamos corregir a la gente, y muy bíblicamente quién esté libre de pecado, que arroje la primera piedra.

No se trata de que en virtud de haber errado en el pasado no puedes opinar del ahora, sin embargo los medios de corrección deben cambiar, porque arruinar la popularidad de un particular que hoy tiene un discurso similar al tuyo por algo que dijo hace diez años es atroz, porque hace cinco, diez, quince y sucesivamente años éramos otros y para bien, hoy la visibilidad de muchas cosas es mayor, pero antes no era así y por ello cada quien pasó por una equivocación,  por lo tanto todo aquello que consumimos era un reflejo de la realidad histórica en que vivíamos, y no solo de nuestro pasado inmediato que diré son los últimos veinte años, sino también de nuestro pasado más profundo, si con los ojos del cancelador analizo la obra del Dante o de Lope de Vega seguro encontraré misoginia, pues esa era la realidad histórica del Dante y de Lope de Vega, si me pongo exquisito y analizo “Al que ingrato me deja, busco amante…” qué es eso de “constante adoro a quien mi amor maltrata… triunfante quiero ver al que me mata” Sor Juana por favor, amiga date cuenta, pero no, no someteré los versos de Sor Juana Inés de la Cruz o de Felix Lope de Vega a una ruda interpretación actual, los leeré a sabiendas de que el contexto que ellos vivieron fue uno distinto al que vivo yo ahora, tan distinto como al contexto en el que crecí, si juzgamos el arte del pasado con los ojos del hoy no nos quedaría nadie de quien aprender los sonetos o admirar el surrealismo, somos la herencia de un pasado abrumador que dejó mucho dolor, que hemos replicado hasta nuestros días, pero también dejó grandes creaciones humanas que no por nacer de personas que cometieron errores ya no hemos de consumir, que seguro si tuviera información más precisa de Shakespeare y Homero también tendría bases para someterlos a un juicio y no volver a consumir “Hamlet” o a leer “La Odisea”, pero sería eso lo correcto, enterrar “La Gioconda” y cerrar el “Luvre”, como si por dejar de consumir el pasado hiciera que dejara de existir, es mejor enfrentarnos a nuestra realidad y saber que somos esa herencia y que no es demasiado tarde para cambiar las actitudes, y que no es algo nuevo, que hace no más de cien años las mujeres no tenían derecho a voto popular en las tierras en que redacto esto y que hoy es algo que de no existir no lo podríamos concebir, porque nuestra realidad cambió, porque nuestra mentalidad cambió y se normalizo algo bueno, como es este ejemplo, sin embargo las luchas cada vez son más y variadas, y cada vez aplicaremos a mejores realidades a las que nos tendremos que de nuevo deconstruir.

Así como ejemplifiqué a lo burdo de los siglos pasados y del cómo no hacemos observaciones duras a ese “entretenimiento” aplicaré el mismo argumento a nuestro pasado inmediato y un poco más a lo sucedido durante el siglo XX. La literatura de Hemingway la he disfrutado, he sentido la piel reseca de Santiago en el mar, y el miedo al amor de Maria en “Por Quién Doblan las Campanas”, y fue una persona terrible, misógino, ebrio, dependiente; el premio Nobel de Literatura Pablo Neruda narra una violación hecha por él a una muchachita menor en versos muy bien armados a su estilo, que me disculpe la víctima que yo no sabía de esas líneas cuando leí su poema “XX” y me sacó las primeras lágrimas que un poema me produjo; yo no sabía lo que había hecho Polanski cuando vi por primera vez “El Pianista” y me dejó pensando, investigando y conociendo más sobre el holocausto por más de un mes; yo no sabía hasta que lo dijo hace poco Poniatowska lo que le hizo Juan José Arreola, discúlpeme maestra pero en su momento disfruté letra a letra “El Bestiario”, ni el perdón de Dios justificará las actitudes de los artistas pasados, ni el contexto social, ni nada, de ellos conocemos por testimonio un poco más y es por eso que nos cuesta más trabajo desprenderlos de su arte, pero qué hacer con lo que produce en mi interior el cine de Woody Allen, el artista y la obra van de la mano, y como todas las revoluciones humanas que han producido algún beneficio social nacieron de la violencia y de algo negativo, posiblemente con líderes y lideresas que no necesariamente fueron ejemplos de vida y aun así regalaron a la historia un beneficio, pienso eso del artista y el arte, no porque Neruda haya sido escoria su poema “XX” deja de ser una obra maestra, de la cual un poeta puede aprender, lo mismo para Allen o Polanski, no por desenmascarar su realidad desaparecerán las sensaciones que me produjeron genuinamente al consumir sus creaciones.

Lo que toca al pasado más inmediato, tomaré la herencia estadounidense para someter a juicio. La gran mayoría del mundo de occidente rio, lloró y vio semana a semana la serie “Friends” del 1994 al 2004 Rachel, Chandler, Phoebe, Ross, Monica y Joey nos entretuvieron, en su momento era hasta una serie que visibilizaba algunas minorías de una forma normal, Carol y Susan crían a un hijo en una familia lésbica, el padre de Chandler es una mujer transexual entre otros ejemplos, “Friends” como un reflejo de la sociedad en que se desenvolvía la trama nos representaba, quien lo viera en mayor o menor medida se identificaba, ya que si lo miro en retrospectiva, como todos mis ejemplos anteriores, tendrá de donde ser destruido y cancelado, hasta cierto punto la serie ha evolucionado a su manera, determinados personajes dan mejor cabida en el contexto actual al contexto en que fueron escritos y viceversa, Ross, en su momento fue el personaje más querido, un hombre inteligente, estudiado, de buena familia, querido, romántico, la sociedad de los noventas y dos mil lo aprobaba como el ejemplo de un buen hombre, pero curiosamente es el personaje que menos ha podido evolucionar y seguir siendo amado, porque Ross romantiza los celos locos, la perseveración ante la negativa de una mujer, lo arropamos al ser abandonado por su esposa lesbiana, perdonamos cada una de las veces que se equivoca, lo hacemos o hacíamos porque era lo correcto en ese momento, hoy hemos aprendido que no es así, por otro lado Chandler a pesar de ser un hombre exitoso en su momento no fue el ejemplo a seguir, y hoy curiosamente es el hombre en esa serie que mejor ha evolucionado, un tipo comprensivo, atormentado, sincero y buen amigo, Chandler hoy es el mejor personaje, el que se adapta a nuestro contexto pero durante la transmisión original de la serie ¿era Chandler el mejor ejemplo de lo que es un buen hombre?, posiblemente sí, pero no lo sabíamos y por eso justificamos a Ross.

Lo que busco con este último ejemplo es que lo que consumamos hoy y haya sido creado en un pasado, no debemos sujetarlo a un juicio retroactivo, como si las normas sociales actuales aplicarán al pasado, la retroactividad no es un buen paso a dar para elegir el entretenimiento, el entretenimiento solamente es un reflejo de lo que vivimos, los pasos para mejorar el mismo es cambiar inicialmente a través de la deconstrucción de cada quien, y elegir con quienes nos relacionamos, que sean objetivos y que nos cuestionen, y cuestionemos de vuelta, la elección de nuestro entretenimiento, cada vez va a ser mejor si la tendencia es única y si dejamos de replicar los discursos que pretendemos abolir, así como el voto femenino que hoy no existe duda alguna de su necesariedad, trabajemos para que un día no se conciba un mundo sin la inclusión de todo tipo de personas o la armonía con la naturaleza, trabajemos en conocer el pasado propio y aunque sea doloroso admitirlo y vivir con él, reconozcamos quiénes fuimos y quiénes pretendemos ser, admitamos que si yo me equivoqué también lo hizo mi par, y si yo he podido cambiar puedo hacer cambiar sin necesidad de cancelar al tipo que pasa a mi lado. 


Adrián Salcedo Alvizo

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